Imagina que un virus entra a tu vida en la infancia. Se llama Varicela Zoster y, aunque parece irse después de esos días de fiebre y ronchitas, en realidad nunca se marcha del todo. Se queda escondido, silencioso, esperando.
Años después, cuando ya eres adulto mayor, ese mismo virus puede despertar y transformarse en herpes zóster, una enfermedad dolorosa que sorprende a muchos porque “ya habían olvidado la varicela”.
Por eso hoy hablamos de dos vacunas:
La vacuna contra varicela, pensada para niños y también para adultos jóvenes que nunca fueron vacunados (muchos no saben si tuvieron la enfermedad).
La vacuna contra herpes zóster, dirigida a adultos mayores, para prevenir la reactivación del virus y sus complicaciones.
Un mismo virus, dos momentos de la vida, dos formas de protección. La ciencia nos recuerda que cada etapa merece cuidado. Y si no sabes cuál es la indicada para ti, estamos aquí para orientarte de manera personalizada en Clínica Delta, tu aliado en salud y bienestar.
